Archivo | enero, 2014

Steak

30 Ene

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Quentin Dupieux, Sebastien Tellier, Vincent Belorgey (Kavinsky), Sébastien Akchoté… En Francia existe una familia formada por unos miembros más bien peculiares. Fetichistas obsesivos, se reúnen alrededor de la mesa de mezclas con sus beisboleras y pelo rock’n’roll star de los 60. Siempre impecables. Siempre dando la impresión de estar aguantando la risa. Les gusta hacer dobles sesiones de Grease I & II, juegan al Out run, beben leche en tarritos de cristal… Se pasan horas con juegos de mesa que no tienen ningún sentido y pinchan bandas sonoras de los 80: los pelos de punta cuando suena Giorgio Moroder.

Steak bien podría ser tomada como la foto de la familia. Colgada en la pared, perfectamente enmarcada, pero anácronica, absurdamente divertida, casi fuera de lugar. Una que por algún motivo no puedes dejar de mirar.

Cara por cara. Detalle por detalle.

Le Jeu

Shinjuku

19 Ene

Adam Magyar, Stainless – Shinjuku from Adam Magyar on Vimeo.

L’enfant d’en haut

18 Ene

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Léa Seydoux y una referencia al cine de los hermanos Dardenne. No necesité mucho más para darle paso a esta cinta, ahora que siempre hay cuatro o cinco que esperan para ser la elegida. A la actriz francesa siempre me gusta verla en pantalla, y la referencia resultó finalmente estar muy bien traída. Hay lazos de sangre entre L’enfant d’en haut y Le gamin au vélo, aunque comparada con los Dardenne, Meier aún da la impresión de sentirse a veces perdida.

Sin embargo, más allá de los motivos que me animaran al principio, no tardé en darme cuenta de que la estrella en esta ocasión iba a ser otra, un chaval todo él pelo, orejas y nariz. Kacey Mottet Klein, que parece recién sacado de una novela de Dickens, te gana muy pronto y con muy poco. Como un Oliver Twist de las pistas de esquí, notas cómo te va comprimiendo el pecho poco a poco sin que él tenga ninguna intención de nada parecido. Emociona y aturde, especialmente en todo lo que tiene que ver con Léa Seydoux, su hermana. Como el final de la película, tiene con ella una relación que produce extrañeza, cargada de implícitos, gestos y silencios que probablemente nunca llegué a entender del todo.

Trailer

You’re next

16 Ene

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Cuando era estudiante asistí solamente a tres conferencias de forma voluntaria: Una muy aburrida, otra no viene al caso, y una tercera de la que me acuerdo muy bien, y que trataba sobre El Quijote. De allí saqué la idea de que la obra de Cervantes se puede resumir en una sola frase: Somos quienes queremos ser. Sea esta una interpretación acertada o no, sea una sentencia que merezca la pena mantener en la memoria, o tal vez una estupidez, personalmente me acuerdo de ella a menudo. Sin ir más lejos, mientras me sentaba a escribir algo sobre esta película. Porque como el nuevo año, You’re next llega cargada de buenos propósitos, y luego pasará lo que tenga que pasar. Así que quiero darle un poco de crédito extra por haberse preocupado por hacer algo diferente en esto del slasher, y entre otras cosas, tener un guión debajo de todo lo demás.

¿Quiero decir con esto que es un buen guión?

No, no lo es.

Tal y cómo yo lo veo, pienso que lo apreciarás mejor si estás preparado para lo que se te viene encima (y con ello me refiero simplemente a haberte tragado enterita aquella ola de terror francés de la que ya apenas queda nada). Así que si es el caso, y tu juicio no está nublado, el impacto será necesariamente menor. Creo que entonces podrás ver sin problemas que el guión, como esqueleto que tiene que aguantar el peso de toda la cinta, se sostiene más bien regular. Tampoco es que sea muy fino a la hora de ir desgranando la información, ya te darás cuenta. A veces no es el momento, a veces no es el lugar. Y es una pena, porque la cinta tiene otras cosas que sí molan: visualmente contiene escenas muy potentes, y el uso que hace de la música funciona realmente bien (Uno podría pensar sin problemas que Carpenter está detrás de la banda sonora, y eso no pueden ser más que buenas noticias).

Como creo que este es uno de esos caso en los que es mejor no ver el trailer, os dejo en su lugar un cartel de la peli bastante guay.

The Garden of Words

9 Ene

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The garden of words se disfruta razonablemente bien hasta que se desborda. Hasta que se rompe, explota. Solo quedan cinco minutos, pero Makoto Shinkai deja de ser Makoto Shinkai. Como si hubiera aguantado durante mucho tiempo las ganas de llorar, se desborda. Y en ese instante se vulgariza. Un muro de contención invisible se derrumba por completo haciendo mucho ruido al caer. Cualquier resto de esa tierna melancolía que, hasta hace solo un segundo lo cubría todo, queda completamente sepultado. Es un momento que tristemente roza con lo ridículo, y seguramente tiene la culpa de que lo que vimos antes ahora nos parezca un poco peor.

Trailer